¡Feliz Sant Jordi!

¡Feliz Sant Jordi!

Si nos visitas en el dia de Sant Jordi, ¡todos los peludos tienen rosa!

 

Cuenta la leyenda que un dragón monstruoso con aliento de fuego atemorizaba a los vecinos del pueblo de Montblanc. Hacía huir al pueblo, mataba las cosechas con su aliento y se tragaba vivas a los animales.

Los aldeanos, sin otra solución, decidieron darle dos ovejas a diario para apaciguar su hambre; pero se terminaron las ovejas, entonces le dieron vacas, bueyes y todos los animales que tenían, hasta que se quedaron sin ninguno.

El rey convocó una reunión, donde decidieron que harían un sorteo y le darían al dragón una persona cada día, para que se la comiese. Desafortunadamente un día le tocó a la hija del rey; el rey la vistió y, llorando, la dejó delante de la cueva del dragón.

De repente, cuando el dragón ya abría su boca para comerse de un mordisco a la princesa, apareció cabalgando sobre un caballo blanco y con su lanza y su escudo dorado el caballero Sant Jordi, para salvar a la princesa de las garras de aquel enorme dragón.

Aquel caballero alzó su larga lanza y de un golpe, el dragón cayó desplomado al suelo, con la lanza clavada en el centro del corazón. De repente, de la sangre del dragón que le brotaba cuerpo abajo salió un rosal, con unas rosas que brillaban con el esplendor del sol. El caballero Sant Jordi cogió una, la más bonita de todas, se dirigió a la princesa y se la dió en señal de amor.

El rey le pidió que se casara con su hija y que le daría todo su oro y la mitad de su reinado, pero el caballero se marchó sobre su caballo blanco sin decir nada.

 

Desde aquel día la gente del pueblo vivió tranquila.